viernes, 24 de abril de 2009

Dejemos a nuestros hijos que disfruten del beneficio de la soledad y el aburrimiento.




Esto son los títulos de dos artículos sobre los que me parece muy interesante reflexionar. Podéis leerlos pinchando sobre el título de cada uno.

El primero es de la web bebes y más, os dejo aquí un resumen:
"No tener nada que hacer puede ser un bien preciado y necesario. Creo que a los adultos nos sucede, echamos de menos esos “vacíos”. Entonces, ¿por qué no dejamos que los niños también experimenten ese “aburrimiento”?
Muchas veces los pequeños están atosigados con actividades escolares y extraescolares, en casa parece no haber un momento de descanso, juguetes por aquí, deberes por allá, lectura, televisión…
Pero ese “Me aburro” al que parecemos tener miedo no es tan malo. Los psicólogos critican la obsesión de muchos padres por ocupar el tiempo de sus hijos. Bien, visto, parece bastante lógico: si le damos todo programado, preparado y “masticado”, no van a estrujarse las neuronas para saber qué hacer, cómo entretenerse, incluso cómo pensar: no tienen tiempo. (...)
Evidentemente, no se trata de decir a los niños: “siéntate y abúrrete”, sino que es bueno dejarles un tiempo vacío para que se aburran y tengan en qué pensar, que tengan tiempo libre para que se les ocurran cosas.

El segundo es de la web el blog alternativo, y desde allí nos dan este precioso consejo:
"Si tienes hijos enséñales la alegría de la soledad porque les permite reflexionar y tener otras perspectivas de lo que se quiere en la vida. Anime a sus hijos a que den tranquilos paseos o a que pasen una tarde apacible en casa. También les puede interesar la práctica de la meditación, una excelente forma de soledad en pequeñas dosis".

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